Para aplicar el arte de integrar, imagina por un segundo un atardecer en el cielo, hay contrastes, hay diferencias pero forman parte de una misma unidad, ese es el juego de la luna y el sol que representa a las polaridades. La luna y el sol tienen conexión, ¿están unidos? Uno no sería sin el otro, al igual que lo masculino y femenino. las polaridades no son contradictorias, son dos fuerzas que no es una sin la otra.
Lo más importante es comprender esa interconexión en la vida. Ahí también están las emociones que se interpretan desde nuestras percepciones que están condicionados por el peso de nuestras creencias.
Para ello los invito a erradicar de su vocabulario las palabras “bueno” y “malo”, al categorizar en estos conceptos que nos son absolutos hay una jerarquía que no nos permite integrar y ver todo como parte de una unidad.
¿Qué es bueno y qué es malo? Es muy relativo.
Lo que pudo ser “bueno” para ti en la adolescencia, quizá ahora es “malo”.
¿Qué es correcto o incorrecto? hay un barómetro moral personal e incluso colectivo, síguelo, hazle caso a tus valores, pero no invalides el barómetro de otro, el tuyo no es mejor ni peor.
Si no hacemos el esfuerzo para verlo así, entramos en el juego de la separación a través de la comparación.
Para comprender la fuerza polar y la integración de todo lo que es, incluso de la emoción que más te dolió o del momento que más te marcó en la infancia, por ejemplo. Si logramos integrarlo con su sentido complementario vamos a rescatar un regalo. Se trata de abrirnos a mirar el otro lado de la moneda, tratar de mirar la energía complementaria. Si vemos qué sentido o fuerza hay detrás de cada dolor, circularemos, evolucionaremos, si no integramos el otro lado de la moneda que es la interconexión nos quedaremos estancados.
Por ejemplo si tienes una tristeza, detrás de ello hay una gran empatía para activar en el futuro. Confía en ese aprendizaje que vendrá, abrirnos a lo desconocido será un regalo para nuestra vida.
Recuerda además que todos los dolores tienen fecha de vencimiento.
Recuerda que puedes elegir qué actitud tomar ante un desafío, depende de nosotros y de nuestra actitud para integrar el aprendizaje de los momentos difíciles.
La clave está equilibrar nuestras tres mentes:
Mente negativa, mente positiva y neutral.
– La mente negativa hay que regularla y equilibrarla para poner límites sanos y no sobre-victimizarnos.
– La mente positiva para ver oportunidades y confiar en que el aprendizaje llegará incluso cuando no lo vemos a simple vista.
– La mente neutral es aquella voz que diferencia las múltiples voces de nuestra auto-narrativa para reafirmar si tienen un sustento de conexión con nuestra alma. La mente neutral identifica la profundidad de la voz de tu corazón.
Es confiando en lo desconocido que podrás integrar todo. Aquella injusticia o incomodidad que estés viviendo tiene una oportunidad enorme de evolución. Y puedes empezar a tomarla desde hoy.
AFIRMACIÓN:
«Gracias incomodidad por lo que vendrá y por permitirme sentir mi humanidad».





