El Perdón, un Acto de Amor Propio

Todos somos seres humanos y elegimos experimentar y aprender juntos. Vinimos a intercambiar y a procesar nuestra existencia a través del otro, para evolucionar y trascender el dolor. Todos estamos en el mismo camino, recordando que somos capaces de amar sin condiciones, especialmente en eventualidades de reto. Realmente somos capaces de amar en toda circunstancia. Y es viendo a «Dios» o al Amor en todo, que empieza nuestra liberación. Dios está en tu aprendizaje, en el mío y en el del vecino. A todos nos toca aprender. Si entendemos que es un proceso colectivo y le agregamos entendimiento y simpleza, seguramente nos ahorraríamos mucho dolor.

Ahorras dolor cuando te responsabilizas de tus emociones y dejas de culpar al otro. Tus tristezas, rabias, amarguras, se vuelven tuyas y ya no esperas a que alguien más remedie esos sentimientos que tú sientes. Te empoderas de tu historia. No es que la otra persona “me humilló”, “me traicionó”, etc.. Es.. “Yo me sentí humillado”, “me sentí traicionado”.. Por qué también podrías “sentirte agradecido” u “observador” de los aprendizajes que algún reto te regala. Siempre, siempre hay tesoros detrás de cada situación, solo basta con abrir los ojos del corazón. 


Para ver los tesoros dentro de una situación que nos duele y perdonar:

  1. Primero, es importante recordar que todos nos relacionamos y aprendemos juntos. Si yo honro mi propio proceso de crecimiento, puedo honrar el tuyo y no tomar nada personal.
  2. Ese sería el segundo paso, no tomar nada personal. Todo lo que sucede es porque magnéticamente tu energía, junto a la energía universal, atrajeron una situación específica. Es física cuántica. Estamos todo el tiempo emitiendo vibraciones, con nuestros pensamientos, palabras, acciones y estamos diseñando un futuro. Esto es muy importante saber, porque si en este momento presente respondes desde los ojos del corazón y decides amar sin condiciones, colocas semillas de ese calibre que mañana darán sus frutos.
  3. Ir más allá de las categorías mentales, es saber, que lo correcto e incorrecto son creaciones muy personales. Para algunos, el que una mujer camine con por la calle con una minifalda es algo incorrecto y para otros podría ser signo de aceptación y libertad. Cada quien mira con distintos lentes una misma situación, finalmente ninguna opinión es más cierta que la otra. En el plano divino, en donde no hay dualidad, no existen esas condiciones, todo es lo mismo. El sol brilla para todos, no discrimina por si hiciste algo “correcto” o “incorrecto”.

Entonces el perdón es un acto de amor propio. Porque sabes que al no perdonar atentas contra tu salud física y emocional.

El tiempo y especialmente el corazón abierto ayudan mucho en este proceso.

En resumen, el perdón no es aguantar ni olvidar, es mirar con los ojos del alma, es recordar sin que te duela. Es abrirte a la GRATITUD de co-existir con otros seres iguales que tú. Es ver a dios en todo. ES AMARTE POR SOBRE TODAS LAS COSAS.

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